Mi servicio docente formal dio inicio cuando estaba cursando el tercer grado de mi carrera Normal Básica, fui invitada por el Prof. Irineo González Arredondo, director de la Escuela Secundaria Oficial “Arquitecto Carlos Obregón Santacilia” de San Diego de la Unión Guanajuato, para impartir el taller de taquimecanografía; aunque luego me incorporé al área de Historia, la cual me gustó muchísimo. Dejé de prestar mis servicios en esta escuela en 1990.
Posteriormente inicié un interinato en educación primaria, supliendo a una profesora que disfrutaba licencia por gravidez, en la comunidad de la Huerta, Municipio de San Felipe, Guanajuato, para luego cubrir otros interinatos limitados en este mismo nivel, hasta que obtuve la base y desde entonces trabajo en la Escuela Primaria Urbana Federal “Gral. Lázaro Cárdenas” en esta ciudad de Morelia, Michoacán.
En 1994 fui invitada también por el entonces Director del CBTis No. 149, el Arquitecto Raúl Merlos Caballero, a participar como asesora del área de Lectura a los alumnos del Sistema Abierto (SAETI), hecho que me abrió las puertas al nivel medio superior; años más tarde logré incorporarme al sistema escolarizado en donde participo en la Academia de Lectura, Expresión Oral y Escrita, que es como ahora se denomina la asignatura. Impartiendo también clases en el área de Ciencia, Tecnología Sociedad y Valores, una materia que por mi perfil profesional, como licenciada en Educación Media en el Área de Ciencias Sociales, me es mucho más afín; aunque, debo confesar que siempre ha sido mi ilusión especializarme en Lengua y Literatura. Que es un área que me fascina.
Como podrán notar me desenvuelvo en dos ambientes escolares completamente distintos, el de la primaria que cubro por las mañanas y el de los adolescentes del CBTis que atiendo por las tardes y es importante señalar que entre ambos hay mucha diferencia pero enormes satisfacciones en los dos.
Mi vivencia de la docencia es eminentemente vocacional, amo mi trabajo y la identificación con los alumnos, cada uno en su propio nivel. Encuentro maravilloso que lo que hacemos en el aula pueda ser capaz de transformar la conducta, las acciones y las perspectivas de vida de un niño o de un adolescente. Me gusta formar alumnos seguros, confiados en sus propios recursos, hacer que se sientan útiles en el grupo social del que forman parte. Disfruto realizar las actividades con los alumnos en el interior del aula, planearlas y darme cuenta de que funcionan cuando las aplico, es un poco desesperante cuando esto no ocurre así, pero casi siempre encontramos recursos para salir avante. Es increíble ver cómo, a pesar de la talla que tienen los jóvenes todavía conservan muchas actitudes infantiles.
Una de las cosas que me ponen triste es que algunos muchachos no se comprometan, sobre todo cuando cuentan con todas las aptitudes, recursos y posibilidades; pero mucho más aún me duele que abandonen la escuela por cuestiones económicas. Soy de la idea de que siempre se puede hacer algo a nivel institucional, pero la dificultad está en poder identificar las problemáticas a tiempo.
Las generaciones actuales tienen muchas distracciones que hacen que no se concentren adecuadamente y que pierdan el rumbo con facilidad, es por ello que la tarea del docente debe ser reforzada, necesitamos más herramientas para poder “hablar en su idioma” para poder servirles adecuadamente. En lugar de pelearnos con la tecnología que nos los “roba” debemos aprender a hacer uso de ella para volverlos a capturar. Hacerles leer aunque sea vía multimedia ese es un gran reto.
Ma. de Jesús Rodríguez Salazar.
Curvas
Hace 7 años

2 comentarios:
Muchas Felicidades, coincido con tu escrito, que bueno que expresas tus opiniones, asi nos damos cuenta que hay profesores que si se preocupan por una buena educacion, felicidades.
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