Un nuevo modelo educativo precisa de un nuevo perfil docente, es por ello que la adecuada implementación de la reforma obliga a la reflexión y al modelamiento concienzudo de las habilidades con las que debe contar un docente que desee participar con éxito en una nueva encomienda. Desde las 10 competencias profesionales – específicas – que señala Zabalza
[i] , o las cuatro simplificadas de Marchesy
[ii] que conciben la educación como “una acción ética” dirigida a las nuevas generaciones, hasta las complejamente descritas por Phillipe Perrenoud
[iii]. Todas ellas inscritas como lo señala Marcela Chavarría Olarte
[iv] en las megas tendencias contemporáneas.
Esta reflexión enfatiza, por su importancia, la necesidad de conocer para aplicar y mejorar las escuelas pedagógicas, tanto históricas como vigentes. Toda mejora debe basarse en el saber fundamentado. Aquel que no conoce la historia, está – irremediablemente- condenado a repetirla.
Escuela Tradicional, Escuela Naturalista, Escuela Nueva, Escuela Activa, Educación Libertaria, Educación Conductista, Psicologismo, Escuela Critica, Tecnología Educativa, Cognoscitivismo, Constructivismo y Aprendizaje Significativo, Aprendizaje Situado, Trabajo por Proyectos, Inteligencias Múltiples, entre muchas otras tendencias, deben significar para el docente más que objetos de museo, experiencias educativas, recursos de los que echar mano con conocimiento de causa siempre en beneficio de los seres humanos en proceso de formación que nos han sido confiados.
Y a propósito del objeto central de nuestra tarea, un requisito insoslayable que precisa la función docente es el CONOCIMIENTO PLENO del sujeto que educamos; conocerlo en general, reconocerlo como adolescente y aceptarlo como ser humano – tal cual – es no sólo necesario sino imprescindible: ¿Quiénes son? ¿Qué hacen? ¿Qué piensan? ¿Qué les interesa? ¿Qué los mueve? ¿Qué anhelan? ¿Dónde tienen sus carencias? ¿Cuáles sus virtudes y zonas de desarrollo próxima? Es el conocimiento mínimo de nuestra materia prima: SERES HUMANOS – igual que nosotros – en proceso de SER, no porque esto sea una meta remota o lejana, sino porque es una acción continuada, permanente y sin fin.
[i] Zabalza , M. A., Competencias Docentes del Profesorado Universitario, Calidad y Desarrollo Profesional Madrid, 2003, Editorial Narcea.
[ii] Marchesy, Álvaro, Valores y Competencias del Educador. Documento del curso 26-Sep-2007.
[iii] Perrenoud, Phillipe. Diez Nuevas Competencias para Enseñar. Revista Educatio No.23, 2005.
[iv] Chavarría Olarte, Marcela. Educación en un Mundo Globalizado: Retos y Tendencias del Proceso Educativo. Trillas , México 2004.