martes, 23 de septiembre de 2008

APRENDIZAJE Y COMPETENCIAS

El material que nos ofrece el autor de este texto, Xavier Vargas Beal, nos introduce en la reflexión de la naturaleza del aprendizaje en nuestro proceso educativo, centrando sus posibilidades y alternativas para que el resultado sea el óptimo. Inicia haciendo énfasis en que la inteligencia, su concepto y definición son parte importante para la comprensión de las diferentes formas de entender las competencias y la define como “La capacidad de solucionar problemas”
La distinción crítica que hace respecto de las competencias en el ámbito laboral y las que tenemos que desarrollar en las aulas de nivel medio superior –en nuestro caso – son sumamente interesantes y útiles de realizar para evitar, como señala, estar creando artesanos de la ciencia. Antes bien, procurar una reflexión profunda sobre la naturaleza de los conocimientos puestos en práctica con el propósito de enriquecerlos y desarrollar nuestra capacidad científica y tecnológica, sin dejar de tomar en cuenta la naturaleza social y socializante de los saberes. Si a la acción, pero no solamente, pues el discurso no debe ser secundario, afirma.

La naturaleza profunda del aprendizaje la describe como la apropiación – aprehensión – del mundo con el ulterior propósito de “decidir nuestra manera de estar en él” retomando palabras de Zubirí. Poniendo desde esta perspectiva en tela de duda la posibilidad de mediación del profesor. Si no media conocimientos –pregunta –entonces ¿qué media? Puesto que los aprendizajes se producen desde y dentro de los alumnos, es imposible que medie los aprendizajes, si el conocimiento solo ocurre en este proceso de movilización, no puede tampoco mediar conocimientos, que no existen – afirma – antes de este proceso.

Respecto de la existencia o no de aprendizajes no significativos y de cuándo un aprendizaje es significativo, ha sido una de las partes que más interés me ha despertado en virtud de ciertas consideraciones. Afirma la educación humanista que todo aprendizaje debe movilizar las estructuras internas del sujeto para que pueda ser considerado tal, de otro modo estamos hablando tan solo de memorizaciones o “conocimientos” no considerados realmente como aprendizajes, pero este es un punto con el que no coincidimos con el autor. Pues para él cualquier aprendizaje – con o sin h – es significativo, de ahí que descalifique la existencia de aprendizajes no significativos, y pone por ejemplo la simple memorización de un numero telefónico, que siendo de alguien emocionalmente importante, se convierte, por ese solo hecho en significativo. El punto central de tal asunto no es simplemente como podría inferirse de la simple lectura de Piaget, una cuestión de movilizar los saberes pasados, sino que, siguiendo a Rogers, deberá atenderse En primera instancia que dicha movilización impacte no solo a los saberes –cognitivamente hablando – sino a las estructuras emocionales del sujeto. En este punto el autor se afirma como un férreo defensor de la Postura holística de Flavell.

Considerar a las competencias como una capacidad nos permite involucrar en su desarrollo mucho más que habilidades de carácter manual o de repetición, aunque de acuerdo con lo que se retoma de Perrenoud la esta capacidad tiene más que ver con capacitación que con aprendizaje, es decir, con el desarrollo de habilidades que solventen las necesidades empresariales y económicas de un mercado de trabajo particular, por ello el autor se inclina más por lo afirmado por Ausubel en el sentido de que las competencias son parte de un proceso, un continuo –dice él – que va “de la memorización a la significación, del discurso al descubrimiento”, de ida y vuelta.

Si bien el desarrollo y la aplicación de competencias moviliza conocimientos, no se limita sólo a éstos, ya que se debe comprender una estructura mucho más amplia a la que denomina “saberes”, entendidos como las estructuras cognitivas que nos permiten la comprensión de la realidad para actuar de manera consciente en una determinada dirección. Es justo en este punto donde el autor hace énfasis en que dicha decisión consolida la posibilidad de que el aprendizaje sea la via de autoconstrucción de los seres humanos, proceso que existe desde la más tierna infancia.

Un punto problemático de la lectura es la afirmación de que el conocimiento, existe solo en el momento de la movilización de estructuras y no antes. La pregunta que nos surge es: si ciertamente el individuo en proceso de educación construye mediante el conflicto cognitivo su propio saber, partiendo del ambiente creado por el maestro para cuestionarlo internamente, ello no implica –como afirma el autor – que dichos saberes no existan antes de que el sujeto se los apropie. Es un poco como afirmar que las estrellas no existen solo porque nadie las ha visto. Coincidimos en afirmar que el sujeto “aprende” en el momento en que sus estructuras son movilizadas, acomodadas y asimiladas –según Piaget, y lo hace de manera significativa cuando además esta movilización involucra a sus estructuras personales, pero no podemos afirmar como sugiere el autor que el conocimiento no exista independientemente de esto.

La concatenación de Competencia, Aprendizaje, aprendizaje significativo y aprendizaje situado, ha sido desarrollada por el autor del texto siguiendo una línea humanista, constructivista y socializante del proceso de enseñanza aprendizaje. Concibiendo que la función que debe desempeñar este proceso es la de proveer de las herramientas a los alumnos para que ellos mismos construyan su propio saber, se autoconstruyan aprehendiendo la realidad y tomando decisiones en torno a su “estar en el mundo”. Si esperamos un aprendizaje significativo, el docente debe estar capacitado no solo en los contenidos de su asignatura sino, preferentemente en escuchar y corresponder al alumno para ser capaz de crear ambientes y experiencias de aprendizaje que le interesen a aquél y que se encuentren dentro de su ZDP. Para garantizar la viabilidad de su éxito, haciendo además un reconocimiento explícito de que tanto el alumno como el maestro, y el contexto en el que dicho proceso se desarrolla, son parte integrante e indispensable del aprendizaje, en palabras de Freire: nadie enseña a nadie, nadie aprende solo, todos aprendemos de todos. Y en este proceso de convertirnos en personas, cada uno aporta su parte.

viernes, 29 de agosto de 2008

GRACIAS....

HOLA A TODOS:

MUCHAS GRACIAS A TODOS POR EL APOYO QUE RECIBI... YA PUEDO RESPIRAR.

GRACIAS NUEVAMENTE (SOBRE TODO A LIDIA)

ME PUEDEN CONTACTAR AL CORREO
marichuy2008@gmail.com

MARICHUY

sábado, 16 de agosto de 2008

El uso de la Red en la enseñanza de las competencias de comprensión lectora

Ma. De Jesús M. Rodríguez Salazar
Agosto 2008

La modernidad en su momento y ahora la posmodernidad que nos invade a pasos agigantados, nos han obligado a incorporarnos a las denominadas megatendencias de la educación sin preguntarnos si estamos de acuerdo con ellas, aunque sea como una fórmula de cortesía. Entre éstas, una de las más importantes, es la que radica en el uso extensivo que se hace de los medios de comunicación electrónica, gracias a lo cual tiempo y distancia son ahora conceptos inefables. Nuestros jóvenes, en su mayoría son adictos a la tecnología, son pocos los que no hacen uso de uno o más implementos tecnológicos: teléfono celular, MP3, televisión, fax, computadora, internet… etc. Implementos que cada día evolucionan y dejan atrás a todos los conceptos previos. A la par de esta acelerada producción tecnológica se encuentra la caducidad de los conocimientos. Lo que hoy se sabe en una semana o menos se encuentra rebasado por conocimientos frescos, en muchas de las áreas del saber humano, de este modo nos encontramos con nuevos procedimientos, nuevos saberes, perspectivas distintas de lo que ya sabíamos, implicaciones éticas y modificaciones estructurales a todo aquello que en otro momento consideramos como estable.
El panorama que esto nos presenta puede ser interpretado de muchas y diversas maneras, pero para efectos de la educación nos coloca frente a un reto: La volatilidad del saber. Antes, cuando nosotros estudiamos – 30 ó 40 años cuando mucho – era importante conocer datos, referencias, fechas, tablas; los saberes estaban más o menos estandarizados, fijos; ahora lo que menos encontramos es justamente esta estabilidad que nos brindaba el saber que lo que sabíamos era “cierto”. Nuestra realidad nos enfrenta con que ya no podemos enseñar “saberes” específicos, porque nunca podríamos estar a la par de su incremento. Ahora de lo que se trata la educación es de enseñar e buscar los saberes y a saber utilizarlos, lo que se conoce como Competencias para el Manejo de la Información (CMI).
Por supuesto que en este contexto, la red, como se le conoce mundialmente (world wide web) se ha transformado en un elemento conector, difusor y transmisor de toda la sabiduría del hombre. En la internet podemos tener acceso a fuentes de información que hasta hace muy poco tiempo nos estaban vedadas: Grandes bibliotecas, investigaciones recientes, artículos de interés y de análisis sobre cualquier tópico que nos propongamos, universidades, laboratorios, ONG’s, conocimientos desde su obtención hasta su crítica; sin obviar las grandes obras de la humanidad: Museos, galerías, libros clásicos y sus respectivos análisis, la arquitectura de grandes ciudades, construcciones impresionantes, la historia del mundo, las grandes obras clásicas de la literatura… El mundo se ha puesto a nuestro alcance, de manera inmediata y casi gratuita.
Pero, al lado de esta inmensa posibilidad tecnológica nos encontramos también con que la mayoría de los países, el nuestro por ejemplo, no sólo no producen esta tecnología, sino que no la saben emplear adecuadamente. Evaluaciones internacionales recientes, nos han colocado en el nada honroso penúltimo lugar en relación con la capacidad matemática y la comprensión lectora: Somos – literalmente – un país de analfabetos. Y no sólo me refiero al denominado analfabetismo funcional, que tiene que ver con el empleo de la tecnología. Literalmente NO SABEMOS LEER Y ESCRIBIR, nuestros jóvenes, nosotros mismos, estamos reprobados a nivel internacional. Un país que no adquiere la capacidad de aprender por sí mismo y de procurarse un avance en el nivel de vida de sus habitantes está condenado al fracaso más estrepitoso. Para decidir es necesario saber. Aquel que no sabe está predestinado a que otro lo use. La educación entonces es la única fuente de progreso.
La responsabilidad implícita para los maestros es mucha, no porque nosotros seamos los directamente responsables de estas carencias, sino porque frente al avasallamiento de la tecnología no hemos sabido responder con prontitud, hemos sido arrasados por ella. Los jóvenes se han introducido tanto en el uso de aparatos que todo lo saben, que todo lo resuelven y que todo lo pueden, que se han preocupado poco por intentar algo por sí mismos. La lectura, la capacidad de comprensión de los textos se ha visto en este terreno sumamente limitada porque, al realizar investigaciones, los chicos sólo tienen que recurrir a la fuente electrónica la que automáticamente les selecciona la respuesta al tema. Respuesta que presentan como propia de una manera acrítica – y deshonesta por cierto – sin siquiera haber leído de qué se trata.
Resulta evidente, a todas luces, que la didáctica empleada para la enseñanza de la lengua tiene que transformarse radicalmente. No debemos permitir que se pierda el uso adecuado del lenguaje, que pasen al ovido las grandes obras de la humanidad, los clásicos de la literatura, que deje de usarse la magia de la palabra para representar las emociones, acciones y gestas de la humanidad. Esta es una lucha frontal que se debe librar frente a la tecnología, pero no en contra de ella, sino – como dijera el refrán: si no puedes con el enemigo únete a él – la solución vendrá haciéndonos sus aliados.
Uno de los grandes descubrimientos que hemos realizado en lo personal a partir de este curso virtual es por supuesto los beneficios del uso de la red para propósitos educativos – una noción que en términos informáticos se conoce como Web 2.0 – La adecuada utilización de los recursos tecnológicos nos permitirá, hablando el lenguaje de los jóvenes, volver a introducirlos en aquellos saberes que la lengua precisa para su uso correcto. Herramientas como las Webquest. La creación de blogs. – como el que en este momento estamos utilizando, las plataformas moodle, los recursos audiovisuales “subidos” a la red, entre muchas otras alternativas, se nos presentan como didáctica “mágica”, recursos que nos permitirán retomar desde otra perspectiva la enseñanza de la literatura. Ahí tenemos por ejemplo las webquest desarrolladas para el análisis y la creación de cuentos, los Rallies de la palabra que se siguien por la red, entre muchos otros recursos que están a la mano, esperando sólo que nos capacitemos en su diseño y su aplicación en el aula.
Pongámonos en el terreno de los jóvenes y canalicemos el tiempo que dedican a la red, en actividades productivas, que les reditúen conocimiento, inversión de tiempo y diversión todo junto. ¡El saber no tiene por qué ser aburrido!

miércoles, 6 de agosto de 2008

Autoevaluación.

Reconozcamos nuestra tarea, asumamos nuestras herramientas, suplamos las deficiencias y actuemos plenamente conscientes de que nuestra tarea debe centrarse en y para el alumno, para su vida, su aprendizaje y su contexto.

Propuesta de Intervención e Innovación.

Herramientas para hacer mejor esto que hacemos hay miles, el compromiso ahora es retomar una a una, todas aquellas que estén a nuestro alcance, unas de las más próximas ya han sido señaladas – la conciencia de la tarea, la teoría y el conocimiento de nosotros y nuestros alumnos – otras han de ser instrumentadas a partir de ellas. Dice la sabiduría popular: “a la tierra que fueres haz lo que vieres” y también “si no puedes con el enemigo, únete a él”; siendo inteligentes y pragmáticos debemos reconocer que nuestros alumnos – no nuestros enemigos – no van a entrar en nuestro territorio, porque no es el suyo, somos de otra época, pero nosotros sí podemos, porque debemos, entrar al suyo. El uso intensivo de los medios de comunicación electrónicos y de los mass media disponibles es un recurso ineludible y potencialmente riquísimo aunque hasta ahora poco explorado. La nueva tendencia de la Web 2.0 nos pone frente a la posibilidad, casi obligada, de incorporarnos a la red. Para hacerlo hay muchos recursos, por citar algunos mencionaremos las wikis, los blogs, las webquest, los flogs, entre otras, todas ellas de fácil acceso y de invaluable utilidad esperando por nosotros.

Dimensiones de la Práctica Docente

Un nuevo modelo educativo precisa de un nuevo perfil docente, es por ello que la adecuada implementación de la reforma obliga a la reflexión y al modelamiento concienzudo de las habilidades con las que debe contar un docente que desee participar con éxito en una nueva encomienda. Desde las 10 competencias profesionales – específicas – que señala Zabalza[i] , o las cuatro simplificadas de Marchesy [ii] que conciben la educación como “una acción ética” dirigida a las nuevas generaciones, hasta las complejamente descritas por Phillipe Perrenoud[iii]. Todas ellas inscritas como lo señala Marcela Chavarría Olarte[iv] en las megas tendencias contemporáneas.
Esta reflexión enfatiza, por su importancia, la necesidad de conocer para aplicar y mejorar las escuelas pedagógicas, tanto históricas como vigentes. Toda mejora debe basarse en el saber fundamentado. Aquel que no conoce la historia, está – irremediablemente- condenado a repetirla.
Escuela Tradicional, Escuela Naturalista, Escuela Nueva, Escuela Activa, Educación Libertaria, Educación Conductista, Psicologismo, Escuela Critica, Tecnología Educativa, Cognoscitivismo, Constructivismo y Aprendizaje Significativo, Aprendizaje Situado, Trabajo por Proyectos, Inteligencias Múltiples, entre muchas otras tendencias, deben significar para el docente más que objetos de museo, experiencias educativas, recursos de los que echar mano con conocimiento de causa siempre en beneficio de los seres humanos en proceso de formación que nos han sido confiados.
Y a propósito del objeto central de nuestra tarea, un requisito insoslayable que precisa la función docente es el CONOCIMIENTO PLENO del sujeto que educamos; conocerlo en general, reconocerlo como adolescente y aceptarlo como ser humano – tal cual – es no sólo necesario sino imprescindible: ¿Quiénes son? ¿Qué hacen? ¿Qué piensan? ¿Qué les interesa? ¿Qué los mueve? ¿Qué anhelan? ¿Dónde tienen sus carencias? ¿Cuáles sus virtudes y zonas de desarrollo próxima? Es el conocimiento mínimo de nuestra materia prima: SERES HUMANOS – igual que nosotros – en proceso de SER, no porque esto sea una meta remota o lejana, sino porque es una acción continuada, permanente y sin fin.
[i] Zabalza , M. A., Competencias Docentes del Profesorado Universitario, Calidad y Desarrollo Profesional Madrid, 2003, Editorial Narcea.
[ii] Marchesy, Álvaro, Valores y Competencias del Educador. Documento del curso 26-Sep-2007.
[iii] Perrenoud, Phillipe. Diez Nuevas Competencias para Enseñar. Revista Educatio No.23, 2005.
[iv] Chavarría Olarte, Marcela. Educación en un Mundo Globalizado: Retos y Tendencias del Proceso Educativo. Trillas , México 2004.

Tendencias y Modelos Educativos

Inmersos, como estamos , en una sociedad del conocimiento, globalizada y demandante , en donde predomina la tecnología y un uso acelerado de los medios de comunicación, la internet en primer término, que hacen del tiempo y la distancia conceptos anacrónicos y relativos; y luego de haber experimentado modelos educativos totalizadores y homogeneizantes, lo que se precisa ahora es un pleno reconocimiento , respetuoso, de la existencia cada vez más evidente de la diversidad, alejándonos paulatina pero cierta mente de propuestas disciplinares de la cultura moderna, para adentrarnos en una educación en y para el alumno, para la vida, para la ciudadanía y para la diversidad. Tal es el propósito marcado por la Reforma Integral del Bachillerato recientemente implementada.

Identidad Docente

La reflexión personal y colegiada de nuestra práctica educativa cotidiana se ha convertido hoy en dia en un recurso insustituible, no solo para la mejora continua de la profesión docente, sino, y por consecuencia, para la eficiente planeación didáctica semestral. Es preciso retomar conscientemente aquellos argumentos que nos permitan mantener en el panorama, de una manera clara, el por qué, para qué , y cómo de nuestro hacer. No perder de vista que todo cuando hagamos – cuanto hacemos – lo sepamos o no, constituye una fuente permanente de formación para nuestros jóvenes estudiantes.

Modulo I: Práctica Docente y Reforma Integral

A continuación haremos un recuento de los conocimientos rescatados en la actividad del Módulo I.

lunes, 4 de agosto de 2008

Mi confrontación con la docencia

Mi servicio docente formal dio inicio cuando estaba cursando el tercer grado de mi carrera Normal Básica, fui invitada por el Prof. Irineo González Arredondo, director de la Escuela Secundaria Oficial “Arquitecto Carlos Obregón Santacilia” de San Diego de la Unión Guanajuato, para impartir el taller de taquimecanografía; aunque luego me incorporé al área de Historia, la cual me gustó muchísimo. Dejé de prestar mis servicios en esta escuela en 1990.

Posteriormente inicié un interinato en educación primaria, supliendo a una profesora que disfrutaba licencia por gravidez, en la comunidad de la Huerta, Municipio de San Felipe, Guanajuato, para luego cubrir otros interinatos limitados en este mismo nivel, hasta que obtuve la base y desde entonces trabajo en la Escuela Primaria Urbana Federal “Gral. Lázaro Cárdenas” en esta ciudad de Morelia, Michoacán.

En 1994 fui invitada también por el entonces Director del CBTis No. 149, el Arquitecto Raúl Merlos Caballero, a participar como asesora del área de Lectura a los alumnos del Sistema Abierto (SAETI), hecho que me abrió las puertas al nivel medio superior; años más tarde logré incorporarme al sistema escolarizado en donde participo en la Academia de Lectura, Expresión Oral y Escrita, que es como ahora se denomina la asignatura. Impartiendo también clases en el área de Ciencia, Tecnología Sociedad y Valores, una materia que por mi perfil profesional, como licenciada en Educación Media en el Área de Ciencias Sociales, me es mucho más afín; aunque, debo confesar que siempre ha sido mi ilusión especializarme en Lengua y Literatura. Que es un área que me fascina.

Como podrán notar me desenvuelvo en dos ambientes escolares completamente distintos, el de la primaria que cubro por las mañanas y el de los adolescentes del CBTis que atiendo por las tardes y es importante señalar que entre ambos hay mucha diferencia pero enormes satisfacciones en los dos.

Mi vivencia de la docencia es eminentemente vocacional, amo mi trabajo y la identificación con los alumnos, cada uno en su propio nivel. Encuentro maravilloso que lo que hacemos en el aula pueda ser capaz de transformar la conducta, las acciones y las perspectivas de vida de un niño o de un adolescente. Me gusta formar alumnos seguros, confiados en sus propios recursos, hacer que se sientan útiles en el grupo social del que forman parte. Disfruto realizar las actividades con los alumnos en el interior del aula, planearlas y darme cuenta de que funcionan cuando las aplico, es un poco desesperante cuando esto no ocurre así, pero casi siempre encontramos recursos para salir avante. Es increíble ver cómo, a pesar de la talla que tienen los jóvenes todavía conservan muchas actitudes infantiles.

Una de las cosas que me ponen triste es que algunos muchachos no se comprometan, sobre todo cuando cuentan con todas las aptitudes, recursos y posibilidades; pero mucho más aún me duele que abandonen la escuela por cuestiones económicas. Soy de la idea de que siempre se puede hacer algo a nivel institucional, pero la dificultad está en poder identificar las problemáticas a tiempo.

Las generaciones actuales tienen muchas distracciones que hacen que no se concentren adecuadamente y que pierdan el rumbo con facilidad, es por ello que la tarea del docente debe ser reforzada, necesitamos más herramientas para poder “hablar en su idioma” para poder servirles adecuadamente. En lugar de pelearnos con la tecnología que nos los “roba” debemos aprender a hacer uso de ella para volverlos a capturar. Hacerles leer aunque sea vía multimedia ese es un gran reto.

Ma. de Jesús Rodríguez Salazar.

Cómo percibo mi docencia

Soy maestra normalista, la tarea docente no me resulta extraña, lo que puedo percibir ahora es la dificultad que enfrenta todo maestro en el aula con una generación de jóvenes cuyas expectativas y metodologías no se parecen a ninguna otra previa. Estamos trabajando con chicos cuya vida entera ha transcurrido entre computadoras y juegos de video, que pasan mas horas frente o con estos aparatos que en cualquier otra actividad, a los que los libros ahora les parecen una enorme perdida de tiempo y cuya escritura es cada vez mas ilegible y complicada, cada vez la necesitan menos y la tienen que abreviar, en optimización de sus recursos electrónicos. Vg. Tqm, etc.

Esto nos plantea no solo el reto de conocer los contenidos que deben ser cubiertos en el aula, sino la necesidad, primero, de empalizar con ellos y, a partir de sus propios recursos acercarnos para dialogar, lo cual ciertamente es cada vez más difícil. Ni la lectura ni la escritura les parecen ahora necesarias. Todo esta el “la red” y a veces ni siquiera se toman la molestia de enterarse que es lo que “bajan”, tal cual lo imprimen y lo entregan.

Esta problemática debe ser abordada, con planeación, didáctica y muchos recursos pedagógicos apegados al nuevo modelo. Debemos ser capaces de hablar en su propio idioma, so riesgo de terminar perdidos (nosotros).